¿Qué pasaría si los gobiernos latinoamericanos, empezando por Lula, en Brasil; por Kitchner, en Argentina; Bachelet, en Chile; Chávez, en Venezuela; Calderón, en México; Morales, en Bolivia; invirtieran mil millones de dólares en generar tecnología propia en sus países? Llegaría algún alto directivo de Microsoft a hablar con el Presidente del país para convencerlo de apoyar a su empresa, a cambio de apoyar campañas y de ayudar con su fundación varias acciones caritativas para la gente pobre. Eso pasaría, y eso está pasando en Latinoamérica. En México, por ejemplo, Miguel de Icaza le presentó al entonces presidente, Vicente Fox, un ambicioso proyecto para generar tecnología propia mediante el software libre, pero Fox prefirió apoyar el programa enciclomedia, patentado por Microsoft, para llevar computadoras a las comunidades pobres, pero a la fecha nadie sabe qué pasó con los 150 mil millones de pesos (mexican) destinados al proyecto. Resultó un gran fiasco y estas historias están ocurriendo en toda latinoamérica, donde se anuncian con bombo y platillo las nuevas enciclomedias remasterizadas. Este es el gran mercado al que le apuesta, por supuesto, el chico gates y su fundación de grandes corazones. No hay duda que la pobreza deja mucho dinero.

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