Jaeyaena Beurraheng, una mujer malesa, salió de viaje de placer, hace 25 años, y tomó un autobús creyendo que se dirigía a Narathinwat, una de las tres provincias musulmanas en el sur de Tailandia, donde se habla males. Pero no fue así, el camión desafortunadamente se dirigía a Chiang Mai, ciudad del norte de Tailandia, a más de 800 kilómetros al norte de Bangkok. La mujer, una vez que se dio cuenta del error, no supo como regresar y, desconociendo la lengua local, se encontró en una verdadera trampa. En Chiang Mai vivió por 5 años vagando por las calles sin poder comunicarse con la gente del lugar y en 1987 fue detenida por la policía local creyéndola una inmigrante clandestina. La pobre mujer analfabeta no supo explicar porque se encontraba ahí y fue llevada en un centro de recepción donde vivió hasta hoy. Probablemente Jaeyaena se hubiera quedado hasta su muerte en este centro si no hubiese encontrado a tres estudiantes, que venían de su provincia natal Narathiwat, a las cuales contó sus peripecias, pero lo más increíble fue que la mujer no habló por casi 25 años con nadie. “Pensábamos que era muda” comentó Jintana Satjang, directora del centro de ayuda. La mujer era llamada, por los empleados de este, “Señora Mon” por el monosílabo que seguido pronunciaba. Los jóvenes estudiantes hicieron de inmediato amistad con ella y, después de haber escuchado su increíble historia, investigaron quien eran sus parientes y así pudieron localizar a Manu, el hijo más joven de Jaeyaena, que ahora tiene 35 años. Este recibió de los estudiantes una fotografía de su madre y la reconoció de inmediato. “Me quedé estupefacto y se me llenó el corazón de felicidad” dijo Manu quien remarcó que los 8 hijos, entre hermanas y hermanos, buscaron por años a su madre en Tailandia y en Malasia. “Me acordaba de su cara aun que no la había visto desde hace 25 años”.

Autor: Riccardo Lambertini

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